La historia gira en torno a un vikingo adolescente llamado Hipo, que vive en Isla Mema, donde combatir a los dragones es el modo de vida habitual. Las opiniones bastante progresistas del adolescente y su poco convencional sentido del humor no caen muy bien ni a los de su tribu ni a su jefe, que resulta que es Estoico el Vasto, el padre de Hipo.

     Cuando a Hipo le apuntan a Entrenamiento con Dragones junto a otros adolescentes vikingos, Hipo lo ve como una oportunidad para demostrar que es capaz de convertirse en un guerrero. Pero cuando se encuentra con un dragón herido (y termina por hacerse su amigo), su mundo se vuelve del revés…

    Entretenida película. La  cinta, además de narrar aventuras fantásticas, trata los problemas de un adolescente el valor de la comunicación y de la amistad, y también de la superioridad de la inteligencia sobre la fuerza.  

    Técnicamente correcta, las secuencias de acción y vuelos aéreos en dragón son bastante vistosas, y aprovechan las posibilidades del 3D. Pero se lleva la palma en la descripción de los personajes centrales, lo suficientemente atractivos, y algunos secundarios carismáticos, como el terco Stoick. Lo más sobresaliente son los diferentes tipos de dragones, pues a pesar de que se han visto muchos en pantalla, resultan originales.

     Es sorprendente que un film de dibujos animados con tantos elementos fantásticos desarrolle con tanta profundidad y de forma tan positiva la relación paternofilial del protagonista con su progenitor. Ambos se protegen, pero el chico está muy preocupado porque sabe que no es el hijo que el otro esperaba. Es uno de los ejes de un film en el que subyace una moraleja para el público infantil, en torno al poder de la razón, la comunicación y la amistad, mucho más eficaces que la fuerza bruta.